miércoles, 2 de diciembre de 2015

Negociaciones socialistas en Salvame de Luxe


Hace poco más de un año Pedro Sánchez, candidato del PSOE a la presidencia española, sorprendió llamando por teléfono en directo a Jorge Javier Vázquez, presentador del programa Sálvame de Telecinco, quien había manifestado no volver a votar a este partido por el controvertido Toro de la Vega. No valoramos dicho acto, pero sí que nos parece grave, irresponsable, y sobretodo, muy triste, que el equipo negociador designado por el Gobierno de Lambán en nuestro conflicto confunda un escenario de negociación cual plató de Sálvame mostrando un claro mimetismo con los tertulianos de este tipo de programas de entretenimiento. El pasado viernes, 27 de noviembre, nos reunimos de nuevo con distintos representantes de DGA y cargos técnicos del IASS y Servicio de Menores, sin embargo José Antonio Jiménez Jiménez, Secretario General Técnico de la Consejería de Ciudadanía y Derechos Sociales, fue quien monopolizó la reunión dando una auténtica clase magistral de no asertividad y no empatía, por calificarlo de manera dulce. La metáfora manifestada al final de dicha reunión por un compañero es el sentimiento de nuestro colectivo tras este encuentro: No se entiende que cuando hay un incendio se mande a un pirómano para apagarlo. Tras dar muchas vueltas al asunto, sólo podemos encontrar una explicación coherente a la actitud de dicho profesional elegido por la consejera Broto: Que se pretendiera forzarnos a romper negociaciones.

En esta entrada no vamos a hablar de la oferta de DGA, que por cierto todavía está esperando recibir por mail a día de hoy nuestro abogado ya que finalmente el Secretario General se guardó la propuesta impresa y leída durante la reunión para comprometerse posteriormente a remitirla por correo electrónico. Será otro momento para hablar sobre ella, tras analizarla de forma serena, tranquila y, sobretodo, con la responsabilidad que nos merece el actual conflicto del COA. Hoy, deseamos expresar nuestra opinión por la actitud y las formas de dicho profesional.

Se puede llegar a entender hasta cierto punto que interrumpiera constantemente nuestras intervenciones, incluso que se jactara de desacreditarlas desde una supuesta autoridad profesional o moral regada con una arrogancia sin límites. Pero lo que comenzó a ser algo ya surrealista es que acaparara las figuras de negociador y moderador al mismo tiempo. No fue una, sino varias ocasiones, en las que interrumpió la comunicación pidiendo, cual pataleta de niño chico: “No, no, ahora hablo yo”. Pero es que esta frase la llegó hasta a expresar interrumpiendo a alguna de las personas que intervenían en su propio bando.

El culmen a esta actitud fue cuando desde nuestra parte se le preguntó por una cuestión concreta a Joaquín Santos, director del IASS, e inmediatamente manifestó: “No, a eso contesto yo”. Se le volvió a explicar que la pregunta era muy concreta e iba dirigida a Santos, quien finalmente contestó, ya que él había sido quien había firmado la adjudicación del COA. No entendemos muy bien qué tipo de estrategia es esa de convocar a personas, más si cabe con cargo de tanta responsabilidad como la dirección del IASS, y no permitir que intervengan. Es algo así como trasladar la famosa táctica de comunicación del plasma de Rajoy a la de estatua del jardín botánico.

Pasados ya unos días, hacemos autocrítica, y también reconocemos parte de nuestra responsabilidad en esta actitud por nuestra permisividad en dicha reunión. Probablemente nos traicionara nuestro deseo de poder encontrar una vía de negociación a este año muy duro para nuestro colectivo. Pero casi todo exceso tiene un límite, y en esta ocasión fue un comentario jocoso a cuenta de una fantasiosa reivindicación salarial, la que provocó la explosión de uno de nuestros compañeros más serenos del colectivo, quien tras afearle dicho comentario, abandonó de inmediato la reunión para evitar un enfrentamiento que a buen seguro nos hubiera perjudicado. Este fue el agrio sabor de boca que nos dejó esta reunión. Las disculpas manifestadas posteriormente por este profesional fueron algo tardías ya que nuestro compañero no pudo aceptarlas al no estar presente.

Como ya explicamos al inicio de esta entrada, no es nuestra lucha ni objetivo hacer crítica o denigrar a los programas televisivos de entretenimiento. Ojalá fuéramos lo suficientemente importantes para llamar a Jorge Javier Vázquez y que éste hiciera visible el conflicto social del COA. Llevamos un año luchando por conseguir que medios de comunicación nacional difundan lo que, a nuestro juicio, es un maltrato institucional a los menores en protección del COA y sus educadores, cosechando insuficientes resultados hasta la fecha. Es por ello que no cejamos en este empeño acompañados por nuestro #conejoenlucha. Lo que nos pone los pelos de punta en sentarnos en una mesa de negociación de un conflicto tan grave y sensible, y encontrarnos en frente a un profesional que ha confundido la sala con un plato de televisión. No renegamos de ningún espacio ni foro para visibilizar nuestras reivindicaciones, pero cada lugar tiene su código y normas de comunicación, al menos, eso es lo que creemos e intentamos trasladar todos los días a los menores con los que trabajamos.

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